Por @piccolinibymar
¿Alguna vez has escuchado que los niños «son como esponjas»? Te cuento nuestra experiencia. Cuando nos mudamos a Barcelona, uno de mis mayores miedos era que mi hija no se adaptara al colegio y le costara relacionarse o hacer nuevos amigos por no saber el idioma. Por si no lo sabías, en Barcelona la educación en las escuelas es en catalán.

Mi hija llegó a un curso de preescolar ya iniciado (nivel cuatro), y yo temía que el idioma le impidiera relacionarse con sus compañeritos. Sin embargo, para mi grata sorpresa, esto no fue así; todo lo contrario. No solo se relaciona perfectamente con sus amigos en castellano y catalán, sino que además está aprendiendo este nuevo idioma de forma rapidísima.
A mí siempre me ha gustado escuchar diferentes idiomas e intentar imitar la pronunciación, y siento que a mi hija le pasa lo mismo. Le gusta mucho cuando, por ejemplo, hablamos o jugamos en inglés y está contenta aprendiendo también catalán. En casa hablamos en castellano.

Barcelona es una ciudad muy cosmopolita. Me fascina caminar por sus calles y escuchar, en unos pocos metros, cuatro o cinco idiomas diferentes. Las personas cambian de un idioma a otro casi sin darse cuenta. Pasan del catalán al castellano o al inglés, dependiendo de a quién se dirigen, por ejemplo. Hemos conocido familias de todas partes del mundo, con combinaciones de nacionalidades muy diversas, y todos los peques hablan o entienden perfectamente castellano, catalán y por supuesto sus lenguas de origen.
Y es que, en lo cotidiano y en el día a día, los niños y niñas incorporan con naturalidad cualquier idioma al que estén expuestos. Esto no es nada nuevo, por supuesto; de ahí que encaje tan bien la frase «los niños son como esponjas».

Déjame tus comentarios, me encantará leerte.
¡Hasta la próxima!
Mar.








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