Cada 23 de abril, Barcelona se transforma en un escenario de cuentos, dragones y amor por la lectura. Las calles se llenan de libros y rosas, y la ciudad entera celebra una de las festividades más queridas de Cataluña: el Día de Sant Jordi.

La historia de Sant Jordi, el valiente caballero que salvó a la princesa de un temible dragón, se convierte en un cuento vivo para los más pequeños. En las escuelas y bibliotecas, se representan obras de teatro, se cuentan cuentos y se cantan canciones de la leyenda.

Para los niños, Sant Jordi no es solo una historia medieval. Es el día en que pueden elegir un nuevo libro, explorar otros mundos y descubrir personajes mágicos.

Tradicionalmente, las rosas se regalan a las personas queridas y muchos niños preparan las suyas de papel pintado en casa o en el colegio. Es habitual ver a los peques regalando sus creaciones a madres, padres, abuelos o amigos.

Celebrar Sant Jordi con los más pequeños es volver a creer en dragones, soñar con caballeros valientes y reírse con historias imposibles. Pero sobre todo, es sembrar en ellos el amor por la lectura, la cultura y las tradiciones.

¿Conocías esta leyenda? A mi me hizo recordar que en la casa de mis abuelas, en Uruguay, no faltaba el cuadro de San Jorge en su caballo y con una lanza derrotando al dragón. Era un símbolo de protección al hogar.
¿Te gusta esta tradición catalana? Déjame tus comentarios, me encantará leerte.
¡Hasta la próxima!
Mar.








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